jueves, 23 de febrero de 2012

cuento zen

Cuando llegaron al borde del río, el maestro arrojó una moneda de oro al fondo. El discípulo, creyendo que se trataba de un manantial de los deseos, se dispuso a hacer lo mismo, pero la mano del sabio detuvo su acción:
-Nunca olvides que existen cuatro cosas en la vida que jamás se recuperan:
    La piedra, después de arrojada.
    La palabra, después de proferida.
    La ocasión, después de perdida.
    El tiempo, después de pasado.
Durante un tiempo, ambos callaron y vieron pasar el agua, un agua que nunca más volvería... El discípulo, inmerso en este pensamiento, se atrevió a romper el silencio:
-¿Por qué ha arrojado algo tan valioso al río, maestro? No le veo sentido…
-Para que recuerdes que esta lección no tiene precio. –contestó el sabio.
El león y el ratón
Una vez, un león atrapó a un ratoncito. Lo tenía entre sus garras y abría la boca para comérselo cuando el ratoncito suplicó:
- Por favor, león, rey de los animales, señor de la selva, ¡no me comas! Apenas soy un bocadito. Si me dejas ir, algún día podré ayudarte.
El león lo miró asombrado y se echó a reír:
- ¿Ayudarme, una cosita tan débil y pequeña como tú? Me das tanta risa que, por esta vez, no te comeré.
Y lo dejó en libertad.
Pasó el tiempo. Un día, el león, rey de los animales y señor de la selva, cayó en una trampa que le habían tendido los hombres. Lo tapó una red muy gruesa y allí quedó atrapado, rugiendo de rabia.
El ratoncito escuchó sus rugidos y corrió hasta él. Entonces, con sus buenos dientes de ratón, empezó a roer la soga.
Mordisqueó, masticó y tironeó. Mordisqueó, masticó y tironeó hasta que la soga se rompió. ¡Y el león pudo salir por el boquete y librarse de la trampa!
Ese día, el señor de la selva, el rey de los animales, aprendió que todos, hasta los más débiles y pequeñitos, pueden ayudarnos

martes, 7 de febrero de 2012

¿Conoces la Fábula del Pescador?

  • Esta una persona descansando en su hamaca a la orilla del mar, cuando en ese momento se acerca un turista, el turista lo ve descansando a las 10 de la mañana, se acerca y le pregunta
  • ¿a que te dedicas?,
  • y le contesta, yo soy pescador
  • y le pregunta ¿a que hora trabajas?
  • le contesta, me levanto a las 6 de la mañana, trabajo de 6 a 8 de la mañana que es cuando hay mejor pesca, luego, regreso con mi familia, dejo una parte del pescado con mi familia y la otra parte la vendo al mercado, y para cuando el calor empieza a ser fuerte, ya termine mis actividades y descanso.
  • y el turista le dice: te das cuenta de que si trabajaras 1 hora mas, podrías pescar un poco mas y venderías ese pescado en el mercado, y tendrías un poco mas de dinero.
  • Ahora, el pescador le pregunta: ¿y para que quisiera ganar un poco mas de dinero?
  • El turista contesta: Bueno, con más dinero, podrías ahorrarlo y después comprar otra lancha y así, podrías ir a pescar con dos lanchas y pescarías el doble y podrías vender todavía más en el mercado. Y si sigues haciéndolo, después podrías crear una empresa de pesca y poder vender no solo en el mercado de tu pueblo, sino, también en otros mercados cercanos.
  • El pescador contesta: ¿para que quisiera yo hacer una empresa y vender a otros mercados?
  • El turista contesta: bueno, es que si haces eso, podrías crear una corporación y vender tu pescado a otros países y así ganar mucho  mas dinero y te volverías rico.
  • El pescador dice: ¿para que quisiera yo hacer todo eso? ¿para que quisiera yo hacer esa corporación? y ¿para que quisiera hacerme rico?
  • El turista le contesta: bueno, es que una vez que hayas logrado todo eso y una vez que tengas todo el dinero que quieras, podrías comprarte una casa a la orilla del mar para compartirla con tu familia, y además, tendrías tiempo de estar con tu familia y disfrutar con ellos, tener tiempo de estar con ellos desde el desayuno.
  • El pescador contesta: Eso es justamente lo que ya hago, vivo a la orilla del mar, comparto mucho tiempo con mi familia porque trabajo temprano y lo que me propones que haga me lleva a lo que ya tengo.

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sábado, 28 de enero de 2012

UNA PARABOLA CHINA

La historia del Caballo(y su jinete,claro).Ya saben de la sabiduría de los “dichos”:-no hay mal que por bien no venga–.

En un pequeño pueblo unos años atrás,vivía un hombre viudo,con su hijo.
El hombre era muy creyente y tenía un caballo con el que acostumbraba a salir a pasear  .Una mañana  vió de que el caballo no estaba. Se había ido. Al enterarse, la gente del pueblo le dijeron “¡qué mala suerte!,se te ha ido el caballo”.Así es.,son cosas de Dios.Contestaba el hombre
Al cabo de los días,el caballo que se había ido, regresa acompañado de otro caballo. Entonces la gente del pueblo le dice “¡qué buena suerte,ahora tienes dos caballos!”.
Así es, son cosas de Dios.Volvió a contestar el hombre
Y como ahora tenían dos caballos ,salieron a pasear el padre y el hijo,cada uno en su caballo pero con tan mala suerte que el hijo se cae del caballo y se rompe una pierna. Los vecinos del pueblo vuelven a decir ¨: ¡Qué mala suerte !,si tu caballo no se hubiese ido y luego vuelto con otro caballo pues tu hijo no habría salido a pasear y no se habría roto la pierna”.
De nuevo  el hombre contesta–¡asi es! ¡son las cosas de Dios.!
A los pocos días se declara una guerra y todos los jóvenes del pueblo obligatoriamente han de alistarse……excepto el hijo de ése hombre, el que se había roto la pierna.